Ascendíamos o descendíamos y el ruido
de la cabeza cayendo escala y escalones
en el otro recinto donde la mano imploraba lluvia.
Quiéreme quiéreme decía y los granos de arena cubrían las tumbas
guardadas para la ocasión del desplome.
Como recuerdo el tranvía calle y aún el triciclo barato, verde, el del indito apache
y era joven la risa casi infante pero infame que el tiempo no se detenga y ahora éste grito de barro,
éste ir y venir desde que cuerpos van desde la sábana hasta el baño, gota en la gota porque el semen era rápido y ágil.
Pero ahora que olvidado del patio, de la rama en el pozo, de la teta en el pozo detrás del alambre,
pero ahora madura la hormona, madura la rabia, olvidado del joven labio sobre la rueda de la fortuna, ahora viene este duro calambre, este andar de gitano con la panza al aire,
ahora que estela de espuma la baba del aire ondea y ondea desde la línea de sangre,
desde que mares y mares y luego vino la puerta, la puerta secreta de la cobarde y grandísima putaletra.
Iracunda y miedosa como una lengua callada, bienamada y traidora llegaste tarde pero a tiempo de que te sobara la boca y te lamiera la axila llena de rosas, a tiempo del vuelco hacia atras de la mariposa negra que es el corazón que ya no traigo, escárbale, escárbale a ver si hallas algo, algo de un álgido robo del tiempo en el centro mismo de la pupila roja.
Mete un aguja sagrada en la vena oscura de éste mi cuello roto,
hoy pasa que me doliste, hoy pasa que me doliste,
llena de manos tú patria rota, llena de lodo árbol del sueño, llena de luna sol pirámide exacta, llena de incendios en los escombros, llena de lobos mis ojos rojos.
Solo pasa que tengo sueño, que tengo un sueño, un sueño.
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