Casi al borde de la razón
la locura del resuello
tenía de verde y la equidistancia
era una sirena de tu seno
tosías y tosías como si quisieras
derrumbar el esqueleto
como si no alcanzara
la panela de la taza
almizcle entre tus piernas
bajabas y luego el enrojecimiento
de las glándulas
férula del hombro
por que te amaba casi a rastras
y de tu boca salían mil demonios
llenos de sortilegios
¡no, no apagues la luz
gritabas!
es más rico el arrullo
de la luz
bajo la cama
De pronto la píldora
de todas las mañanas
y sin dinero en los bolsillos
y así se te hiban las ganas
así fue como comenzaba
la ceniza de la amnesia
el olvido de la lluvia
pero regresaba
siempre regresaba
y tu eras la cruel mariposa
el ombligo del camino
cartón de los que lloran
Ahora ya no huele
tu recuerdo
ya no duele
dibujo en los perfiles
nariz de los desaires
pero aquí la mano
y la quijada
y el antiguo gemido de
humedales
pero ya no duele
blancura de tus ojos
axila del escombro
Esta loco y luego
una noche me golpeaba
decias, decias
rincón de no me olvides
arrullo de tus ojos.
La muerte cobrará
por mucho
la distancia
del despojo.
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