miércoles, 26 de septiembre de 2012

Llega despacio, no azotes la tapa del ataúd,
repíteme al frío oído
¡el viento no fui,
ni la sangre ni el reloj,
no he sido la boca,...no

Desnuda, toda desnuda,
de arena y viento desnuda,
¿de boca y voz?
desnuda de hierro dogmas,
de todos los muertos
que están en el rencor.

Deberás llegar desnuda y borracha,
deberás oler a sudor,
deberás llegar desnuda,
al último,
cuándo ya no sea, si es que fui...
algún día...yo

Así al momento de tu desnudez
por fin seré tu mano,
la tarde de huida
al extremo del mar,
el dulce vicio de tu seno...
tu oscuridad.

Más, que infelices fuimos en el ardor de las aceras,
tropezando entre las voces,
entre los ojos,
entre las tardes de manos enllagadas,

buscando la cruel moneda,
alimentando de sombras las mañanas,
que infelices fuimos,
amor,

¿dónde estamos?

que infelices...
y cuánto nos amamos.

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