Uno es todas las estaciones vacías,
todas las ventanas llenas de tizne,
porque le he escrito a mi cuerpo
un mapa de úlceras y cáncer,
un sordo y duro boleto;
una puerta fácil de abrir que no quema
como queman tantos muertos.
Uno es todas las ramas de los árboles,
los pozos de agua y todas las balas
que se humedecen a diario con una sangre
que no nos pertenece.
Uno solo camina entre nopaleras y desiertos,
entre caravanas de gente triste y mugrienta,
entre ollas de barro esperando la mano,
la boca hambrienta,
Uno es el niño que siempre tiene los ojos
muy abiertos, como asombrándose de tanta cosa
que no existe y juega con ellas,
Uno ve en los libros y estampas al héroe
y su largo llanto
mojando un papel oscuro.
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