La visión tardó un poco en desaparecer
pero el incienso descubrió el enorme poderío
de los dulces recién comprados.
El camino de flores amarillas empezo a clarear
desde el primer nivel hasta el último, los vasos con agua
temblaron desde sus cimientos de panes y cráneos.
La visión tardó un poco más en
volver a aparecer, con toda la
bestialidad que causa un negligee rojo,
dentro, un cuerpo lleno de ganas
sin sangre y sin huesos.
Poder tocarla, desde el incienso
hasta los ojos.
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